lunes, 29 de septiembre de 2008

Jugando la partida

A veces jugamos con fuego
y nos quemamos sin querer,
la vida parece un juego de azar,
no siempre la suerte acompaña,
en el amor tire mis cartas
pensando en ganar la partida,
deje hasta el aliento,
no hubo caso...
me fui con los bolsillos vacios.
Esta vez perdi la mano,
no tuve el as en la manga,
ni supe hacer trampa,
tampoco deje pasar el turno;
el castillo de naipes
se fue cayendo
como si alguien al otro lado
soplara como el lobo
en el cuento conocido.
Hoy me estoy recuperando,
aunque sigo apostando,
como el jugador empedernido
que siempre fui,
que siempre sere,
porque...
como no creer en el amor?

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