martes, 30 de junio de 2009

Esa sombra

A veces saco a pasear
la sombra de mi soledad,
camino sin rumbo en la noche
por la ciudad despierta,
con sus luces encendidas
y almas dormidas;
la vida se me hizo moneda,
y todos los días la tiro al aire
jugando a cara o ceca.
A veces esa sombra
se anticipa y se agiganta
como cuando el sol
me da por la espalda,
apuro el paso
tratando de dejarla atrás,
pero es inútil, inseparable,
me acompaña
cual destino inexorable.
A veces esa sombra
me abruma,
como al despertar
sintiendo tu ausencia.

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